En medio de mi soledad más limitada, negra y confusa la vi. No quedaba otra más que amarla porque mi corazón quería amar a alguien así de valiente: que se pusiera en mi punto más íntimo y que nadie ha visto ni alcanzado jamás.
Ella era el centro de mi soledad, que se pobló de pensamientos cuando la vi.
No quedaba más que amarla y solo la ame, desde el principio hasta el fin.