viernes, 14 de enero de 2022

Yolanda

 Llegué.

Despues de recorrer muchos kilómetros llegué a su casa tía, hubiera querido haber llegado unos meses atrás para poder verla y escuchar su voz una última vez. Pero no fue así.

El 18 de agosto, yo dormía y estaba soñando con un tren muy grande, de color gris y de repente, me ví a mí misma diciéndole adiós a ese tren. Viendo cómo lentamente se iba mientras yo lo quedaba viendo hasta estar muy lejos. De repente, empezó a vibrar mi celular. Al que siempre tengo en silencio. Era mi hermana menor mandándome muchos mensajes a la vez con el texto.

"Kenia,

tía Yola murió."

En ese momento me senté en la cama y le dije a Candy: "Candy... (esperé unos segundos mientras estaba anonadada) tía Yola."

Candy vió mi cara y sabía lo que significaba.

Candy entró en un shock total. 

Volvió a vibrar mi celular. Era nuestra prima. "Kenita, ya te dijeron? Tía Yola falleció". Se le cortó la voz a Ivett y automáticamente comenzó a llorar. Nos empezó a contar todo lo que pasó. Nosotras ni siquiera sabíamos que estaba enferma, nos destrozó el corazón saber esa noticia tan inesperada. Lloramos las tres por teléfono. ¿Qué ha pasado? Mi tía favorita está muerta.

Después de que colgó mi prima, mi hermana y yo empezamos a llorar desconsoladas. No podíamos parar, nuestro corazón se quebraba. Las lágrimas salían rápidamente, sin siquiera pensarlo.

Le llamamos a mamá y le dijimos, ella ya sabía :(. No lloramos con ella, ella nos dice que nos pongamos fuertes.

Le llamamos a papá y no podía hablar.

Le llamamos a las hijas de mi tía y le dimos el pésame, lloramos con ella, recordamos anécdotas. No lo podíamos creer. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué tan de repente y tan rápido? Nosotras no nos explicábamos.

No estuvimos en la velación de mi tía porque es muy caro viajar. Mi hermana y yo llegamos hasta el 8 de diciembre a Manzanillo, todos esos meses después de lo acontecido, todos esos meses llorados, recordados. Vimos a sus hijas y a su nuevo nieto, todo cambio en ese momento. Era felicidad del nacimiento de un nuevo bebé, un hermoso bebé tan amado y deseado. Lo cargué y entendí todo. Mi tía Yola no ha muerto, ella vive. Ella vive en cada una de sus hijas, dejó muchas manías de ella, sus gestos, sentimientos, actitudes. Vive en su nieto, trae sus genes llenos de amor. Vive en cada uno de nosotros, su familia. Ella nunca será olvidada. Ella vive y está con nosotras. Ella vive y la llevaremos con nosotras a todos lados. 

Ella vive en su casa, sus plantas, su ropa. En el Sol, la lluvia y las estrellas.

Yolanda vive.

Y su familia la seguirá amando hasta el final.