martes, 17 de marzo de 2015

Una aquí; buscando un poco de cordura y tú llegas así con esa mirada Perfecta y pícara. Cargada de locura, misticidad e inocente malvada; balanceada con un poco de dulzura. 

Qué sé yo; ¡Dios!
Una aquí siendo mortal, escribiendo, vendiendo el alma por contrato, y tu llegas con esa sonrisa asesina pero celestial. 

Qué sé yo. Solo sé que sus ojos son de fuego, destruyen todo lo que soy, sabiendo que no los veré en un buen tiempo y me vuelven a crear en poesías. 

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